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Fundamentos de la cartografía cerebral

por Malambo en Bloxito.Ciencia | 2007-03-14 | 0 Comentarios


«Según lo que sabemos, [nuestra comprensión de la memoria] seguiría siendo tan válida y útil aunque el cráneo estuviera relleno de algodón»

R. W. Gerard
American Journal of Psychiatry (1949)



Antiguos recintos frenológicos.
Imagen: Wikipedia
Después de que los frenólogos asociaran protuberancias del cráneo con pensamientos y emociones concretas, sobrevinieron de la mano del antropólogo, neurólogo y cirujano francés Pierre-Paul Broca (1824-1880) las primeras ideas científicas acerca de la localización de las funciones cerebrales.

Broca se interesó por un paciente que parecía entender lo que se le decía pero que, sin embargo, era incapaz de articular palabra alguna. Siguió el caso durante mucho tiempo hasta que el paciente murió. En ese momento examinó su cerebro y constató una gran lesión en la parte posterior del lóbulo frontal izquierdo, justamente en el área que hoy se conoce con el nombre de área de Broca, en su honor. En una búsqueda meticulosa por toda Francia, Broca encontró ocho pacientes con este tipo de “afemia” (hoy llamada afasia), de los cuales siete presentaron la misma lesión en el hemisferio izquierdo.

La conclusión de Broca fue casi obligada. “Hablamos con la parte izquierda de nuestro cerebro” debió decir parado sobre una tarima en la Sociedad de Antropología que él mismo había fundado años atrás. Esta opinión sobre la lateralización del habla, según cuentan crónicas de la época, provocó mucha polémica tanto fuera como dentro de la Sociedad.
Hipótesis
  1. Los procesos involucrados en el pensamiento son llevados a cabo por redes de neuronas establecidas en zonas estrictamente localizadas.

  2. El comportamiento humano observable es el resultado del trabajo conjunto de regiones limitadas y concretas del cerebro, responsables de operaciones elementales.
Pero a pesar de las acaloradas discusiones, el delegado designado por el Prefecto de Policía que debía “supervisar” las conversaciones de cada sesión académica en busca de ofensas a la patria, al gobierno o a la religión, no logró ver ningún indicio en las argumentaciones. El cerebro de Broca se guarda hoy en los oscuros depósitos del Musée de l’Homme en París, conjunto una lóbrega colección iniciada por él mismo.

Se consolidaba con Broca la lógica de un método de investigación nacido en la anatomía del siglo XVII y que sobrevive hasta nuestros días: Si el daño de una región cerebral implica la pérdida de una función concreta, entonces esa parte del cerebro es necesaria para el correcto desempeño de la función. Desde entonces hasta ahora, se han estado dañando zonas acotadas en cerebros de animales de laboratorio intentando reproducir síntomas constatados en el hombre, actualmente mucho más allá de las funciones lingüísticas.

La cartografía cerebral es una disciplina que inevitablemente surgiría como tal cuando el acopio de datos fuera suficientemente importante. Gracias a la potencia de los ordenadores y a la disminución de los costos de su tecnología fue posible desarrollar técnicas impensadas hasta hace muy poco. Antes, los neurocientíficos sólo podían investigar el cerebro dañado esparcido sobre la mesa de trabajo, ahora con estas técnicas pueden observar el cerebro sano y funcionando. Por ejemplo, cuando el cerebro está ocupado realizando determinadas tareas sensoriales es factible ver como se activan las áreas correspondientes a dicha tarea, áreas que luego se apagarán para ceder el paso a la actividad en otras regiones, en el momento justo que dejamos de sentir para comenzar a percibir.

Todas las técnicas cartográficas, ya sea que estén al servicio de la neurocirugía o al respaldo de la ciencia básica, se fundamentan en dos principios apoyados por el hecho experimental de que las conductas complejas se pueden descomponer en una serie de operaciones constitutivas secuenciales o paralelas. Uno de los principios sostiene que los procesos involucrados en el pensamiento son llevados a cabo por redes de neuronas establecidas en zonas estrictamente localizadas. El otro, que el comportamiento humano observable es el resultado del trabajo conjunto de regiones limitadas y concretas del cerebro, responsables de operaciones elementales (principio de especialización funcional).

Referencias

Brailowsky, S.; Stein, D.; Will, B.: El Cerebro averiado. Plasticidad cerebral y recuperación funcional, México DF, Fondo de Cultura Económica, 1993.

Raichle, M. E.: Investigación y Ciencia 213, 22 (1994).

Sagan, C.: El cerebro de Broca, Barcelona, Grijalbo, 1994, Cap. 1.

Smith, E. E. y Jonides, J.: Science 283, 1657 (12 Mar 1999).




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