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Agresión a la mujer

por Malambo en Bloxito.Otras cosas | 2006-01-29 | 7 Comentarios


Para entender la violencia familiar hay que distinguir comportamientos de dos tipos. La conducta violenta, por un lado, es aquella basada en el uso de la fuerza para la resolución de conflictos entre las personas, que a diferencia de la conducta agresiva, por otro, no tiene la intención de causar daño, aunque claro, este es el resultado habitual. El objetivo fundamental de una persona que ejerce conductas violentas es el de someter o doblegar al otro por la fuerza.

Pero un aspecto tan importante como los conceptos es lo que les ocurre a las personas. Se estima que en la Argentina el 50 por ciento de las familias sufre o ha sufrido alguna forma de violencia;pero son muy pocos quienes denuncian el delito o buscan ayuda. Aquellos que a diario están sometidos por situaciones de violencia comienzan a mostrar una debilitación gradual de sus resistencias físicas y psicológicas que al final se traducen en múltiples problemas de salud.

La violencia conyugal es la forma corriente de dominación atendida en los centros de ayuda a familias agredidas y aunque la mayor parte de las víctimas de agresión son las mujeres, se admite que a escala nacional casi la cuarta parte de las asistencias son por violencia recíproca entre los miembros de la pareja y que también existe una fracción del 2 por ciento en las que el centro del maltrato es el varón.

Las situaciones violentas se mantienen durante mucho tiempo debido a la ocultación de los hechos, y existen muchas razones para disimular el maltrato. Las dependencias económica y afectiva son las más comunes: muchas de las mujeres que llegan a los centros no desean modificar nada ni entablar ninguna acción, sólo quieren que sus parejas no las golpeen.

Esta actitud, dentro de su complejidad, tiene alguna justificación lógica. Las agresiones, tanto físicas (golpes, empujones, pellizcos, mordeduras, etc.) como psicológicas (insultos, ridiculizaciones, etc.), ejercidas día tras día durante varios años, hace que las víctimas tiendan a desintegrarse como sujetos.
Dinámica de la violencia conyugal
La dinámica de la violencia conyugal tiene dos factores, cada uno con diferentes etapas.

1. El ciclo de violencia
a.Fase de acumulación de tensión. Sucesión de pequeños episodios que llevan a roces permanentes con incremento constante de la ansiedad y la hostilidad.
b.Episodio agudo. Se libera la tensión acumulada en una explosión de violencia.
c.Luna de miel. Arrepentimiento, pedido de disculpas y promesas de que nunca más ocurrirá. Vuelta a la fase a.

2. La escalada violenta
a.Violencia sutil. Violencia psicológica: atentados contra la autoestima, ridiculización, etc.
b.Violencia verbal. Refuerza la violencia psicológica. Insultos, denigración y amenazas.
c.Violencia física. Apretones de brazos, pellizcos, mordidas, empujones, trompadas, patadas, golpes con objetos, violaciones y, en algunos casos, homicidios.
Las iniciativas individuales desaparecen y la red social, que le podría servir de contención, poco a poco se esfuma. El individuo queda aislado a merced de su victimario. Y es aquí donde reside la peor dificultad, porque por lo general el ciclo de violencia no se corta si no hay una influencia externa.

Los canales de llegada a los centros de ayuda a las víctimas de agresión son cuatro: la policía, el hospital, los juzgados regionales y el directo, es decir, aquellos casos en los que el particular afectado se presenta en las puertas de la institución en busca de ayuda. Una recomendación importante es que cuando la víctima asiste a una comisaría exija que se le tome la denuncia del maltrato y no una simple exposición. De esta manera se obliga la participación al Juzgado y se aceleran los tiempos legales, que suelen ser muy lentos respecto de las necesidades urgentes de las víctimas.

Hasta que se logra la exclusión del hogar del agresor prevista por el artículo 4 de la ley 24 417, los centros de ayuda por lo general suelen ofrecer sus instalaciones a la persona agredida, así como atención y contención psicológica y asistencia legal.

Las máscaras que interponen las mujeres agredidas ante los otros suelen ser muy variadas, aunque el miedo y dependencia hacia su pareja parece ser generalizada. Es común que la mujer golpeada se perciba a sí misma como alguien incapaz de salir de la situación en la que se encuentra y con una idea hipertrofiada del poder de su pareja.

Muchas veces los niños no son partícipes directos de la agresión, pero al ser observadores cotidianos de situaciones violentas aprenden a convivir con ellas. Cuando crecen, existe mayor probabilidad de que los varones se conviertan en agresores y que las niñas soporten el maltrato como si fuera un hecho natural. Existen estadísticas que indican que la cantidad de victimarios provenientes de familias violentas es mayor que la de aquellos que vienen de familias no violentas.

La situación es desgarradora cuando también los niños son víctimas de la violencia de al menos uno de sus padres. En cierta oportunidad, una psicóloga que formaba parte del gabinete en un colegio me contó que le tocó evaluar las capacidades cognitivas de un nene de seis años que aparte de severas dificultades de aprendizaje se mostraba temeroso e hipersensible a los ademanes.

Al notarle marcas y moretones pidió una cita con la madre. En la entrevista, la mamá comenzó por negar cualquier vejación hacia el niño, pero después de más de una hora de charla, entre lágrimas exhibió heridas similares a las de su hijo y confesó lo que ocurría desde hacía casi un año. Vivía con un hombre con el que quiso pasar una noche, pero que desde entonces él había decido quedarse. Cuando le pedía que se vaya, él agarraba un pedazo de manguera y le pegaba.

Primero empezaba por las piernas, pero después "se ponía como loco" y seguía en la espalda y los pechos y continuaba con los chicos. Sin embargo, según la mujer eso no era nada. El escenario "se puso feo" cuando empezó a llenar la manguera con arena y canicas. De inmediato la escuela hizo la denuncia en la comisaría y la policía no tardó en detener al agresor y ponerlo a disposición del juez. La mujer no tenía idea que existía esta posibilidad.


Bloxito.Otras cosas | Agresión a la mujer (2006-01-29 01:50) | 7 Comentarios

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Comentarios

1
De: Teresa Fecha: 2006-01-29 06:44

¡Brutal! En España las muertas a manos de sus parejas o ex parejas no cesan, son un continuo goteo de sangre.



2
De: Estefanía Fecha: 2006-01-29 12:38

Tristemente cierto; por no mencionar el acoso sexual y/o moral en el trabajo, el conseguir un trabajo gracias al sexo (precisamente hoy viene un artículo sobre ello en EL PAÍS y por no hablar incluso del acoso del patrón a los hijos de los empleados...



3
De: Nfer Fecha: 2006-01-30 22:46

...y todavía vale decirle al Juez que fue un arrebato de amor: « La maté por que era mía, la maté porque la quería.»

Joder, qué tema...



4
De: malambo Fecha: 2006-01-31 01:40

El problema, Nfer y Teresa, es que se toma al agresor como un mal nacido (no escribo "hijo de puta" porque las palabras soeces no están permitidas en este blog). Sin embargo, muchas veces el agresor también es una víctima, aunque de otras circunstancias.

Queda claro que lo que primero hay que hacer en las situaciones de crisis es separar a la víctima de su victimario. Y lo segundo, que también resulta difícil, es enseñarle a la víctima a no dejarse convencer por las súplicas de su agresor (por lo general, suplican y hasta lloran por volver).

No sé, no me dió cifras ni razones, pero parece ser una regla que si el agresor vuelve a entrar a la casa los problemas vuelven a emerger.

El otro problema grave es el de las denuncias en las comisarías, sobre todo en pueblos chicos. Porque conocen al victimario o por no elevar sus "estadísticas", la policía suele tomar declaraciones y no denuncias, por medio de las cuales deben dar parte al juzgado.

Resulta que la vuelven a enviar a la casa y a la larga o a la corta, el agresor termina enterándose. Las consecuencias son desastrosas.

Estefanía: "y por no hablar incluso del acoso del patrón a los hijos de los empleados...". Pareciera que tienes información de primera mano, ¿quisieras comentar algo más?



5
De: Nat Fecha: 2006-01-31 16:08


Y es que sí, el tema es más profundo y tiene que ver con la educación.
Con la educación que se le da al hombre, pero muy especialmente con la que se da a la mujer, a la que en nuestras sociedades todavía se le enseña (o al menos ese modelo está latente) que lo mejor para su vida es tener un buen marido (entendido como quien la ampare económicamente), hijos, y “una linda casa”. Si a la mujer se la educara para vivir intentando cumplir sus metas personales (como sí se hace con el hombre), para ser autosuficiente y que la pareja y la crianza de los hijos fueran una cuestión de equilibrio (donde ambos miembros pueden trabajar, y ambos compartir las tareas que son propias de un hogar), casi nada de esto sucedería.
Las mujeres golpeadas no vuelven a sus hogares porque estén enamoradas del hombre que las golpea, sino porque tienen con ellos una dependencia económica y sentimental, que es fruto de esa educación que no les permitió realizarse ellas mismas como personas, sino como “complementos de”.
De a ratos pienso que incluso los centros de ayuda a la mujer agredida (aunque necesarios en la coyuntura, no lo niego), son funcionales a este pensamiento: aceptamos que el hombre suele ser violento (porque en la mayoría de los casos se habla del hombre, aunque bien se distingue en el post que hay otras violencias), y “entonces la mujer en esta situación necesita de lugares que la contengan, trabajemos para eso”. ¡No!, aunque suene fuerte, no. Trabajemos para que la mujer y el hombre sean criados para convivir (como parejas, como relación laboral, etc.) en un marco de igualdad, donde ninguno sea un accesorio del otro, donde los proyectos de uno no anulen los del otro en bien de “la familia”. Aunque, de momento, no he encontrado otra forma de trabajar sobre eso que desde la crianza y la educación de mis propios hijos. Y aun así creo que no es poco.



6
De: maria fernanda Fecha: 2007-03-24 19:16

sufro agrecion dia con dia y no se que hacer



7
De: Hannia González Araya Fecha: 2010-06-16 15:31

Sufro agresión constantemente porque mi pareja me es infiel constantemente. Ya me ha agredido físicamente, verbalmente y emocional y en muchas ocasiones he deseado la muerte. No quiero que mis padres sufran por mi culpa y lo mío son solo apariencias.
Me siento tan cansada de la vida y Renee siempre me pide perdón y oportunidades. Si lo quiero pero ya no lo amo y no se que hacer con mi situación actual, necesito ayuda y consejos



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